La vida tiene ,

siempre una historia,
se suele repetir,
“para quedarse en la memoria”.

Una memoria que recuerda,
como se vuelve a repetir,
y aunque la vida evoluciona,
“los protagonistas vuelven a surgir”.

Una protagonista en esta ocasión,
comenzó a vivir la vida,
dentro de su rebeldía,
“comenzó a conocer la vida”.

Cuando comenzó a darse cuenta,
que la vida era muy dura,
creía que su mamá,
“la trataba en plena tortura”.

Ella trataba de ignorarla,
pero su mamá siempre intentaba,
que cambiase su forma de ser,
“porque dura vida le esperaba”.

La vida iba transcurriendo,
y ella iba creciendo,
con el paso de los años,
“la edad le iba ya cambiando”.

Como ella cambiaba,
ya no era una simple niña,
era una dulce adolescente,
“preciosa , amable y risueña”.

Como era tan risueña,
tenía tanto esplendor,
que a su lado,
“llegó un joven encantador”.

Un joven que la conquistaría,
con hermosas rosas,
tratándola con cariño,
“diciéndole siempre palabras hermosas”.

Las palabras hermosas,
le llegaron al corazón,
uniéndose con ese joven,
“para vivir una bella historia de amor”.

En esa historia,
comenzó a comprender,
como su madre la trataba,
“todo lo que ella tenía que aprender”.

Aprendió a pesar de su rebeldía,
y cuando le llegó el amor,
lo que su madre le imponía,
“comprendería su legado con el corazón”.

Un legado inculcado,
con el respeto,
la entrega continua,
“y un matrimonio perfecto”.

En su matrimonio sería,
la reina de la casa,
la educadora perfecta,
“con un maravillosa familia como recompensa”.

De esa maravillosa familia,
la continuarán sus hijos,
como es ley de vida,
“y madre siempre le dijo”.

Recordándole lo que le dijo,
soportando las rebeldías,
que tienen los hijos,
“como ella antes las tenía”.

Ella tenía que comprender,
que las responsabilidades,
cuando se tiene una familia,
“se convierten en sus prioridades”.

Una mujer se convierte,
cada momento que pasa,
en el verdadero motor,
“que mueve y equilibra una casa”.

Porque para mover una casa,
debe de tener muy presente,
que gracias a su tranquilidad,
“ella es verdaderamente importante”.

Verdaderamente ella se convirtió,
en el eje principal,
que en una familia,
“la madre siempre tiene que ocupar”.

“La mujer en una casa , es la gran esposa, una gran administradora y sobre todo es una maravillosa madre”.

Por Miguel de la Mancha
(poeta y escritor)